Sinaí, Gaza y el Estado Islámico

06/Nov/2014

Aurora, Jonathan Spyer

Sinaí, Gaza y el Estado Islámico

¿Qué tipo de relaciones
tienen los jihadistas del norte del Sinaí y la Franja de Gaza con Estado
islámico, y con Hamas? El presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi declaró una
emergencia nacional de tres meses, tras el asesinato de más de 31 soldados
egipcios en un atentado suicida con coche bomba llevado a cabo por los
jihadistas en el norte de Sinaí.
Ninguna organización se
atribuyó oficialmente la responsabilidad por el atentado, pero se produjo en el
contexto de un estado de insurgencia abierta en el norte del Sinaí, en tanto
que las fuerzas de seguridad egipcias combaten contra varias organizaciones
extremistas islámicas. Los grupos más destacados son Ansar Bayt al Maqdis y
Shura Majlis al Mujahideen. El ataque a la base militar del Sinaí se produjo
unos días después de que un tribunal egipcio condenara a muerte a siete
miembros de Ansar Beit al Maqdis por perpetrar ataques anteriores contra el
ejército.
En los días siguientes,
las autoridades egipcias señalaron con el dedo acusador a los gobernantes de
Hamas en Gaza, aseverando que «no hay duda que elementos pertenecientes a
las facciones palestinas estaban involucrados directamente en el ataque».
El Cairo se dispone a construir una nueva barrera que separe la Franja del
norte del Sinaí.
En varios medios de
comunicación árabes, fuentes del gobierno egipcio no identificadas acusaron
abiertamente a miembros de Hamas de ayudar al ataque, asistiendo con la
planificación, la financiación y el suministro de armas.
¿Son creíbles las
afirmaciones egipcias? ¿Existen vínculos entre Hamas o entre los movimientos
jihadistas más pequeños de la Franja de Gaza y los insurgentes del norte del
Sinaí? Y no menos importante, ¿está vinculada la campaña armada en el norte del
Sinaí con el Estado Islámico? Primero, es importante entender que la actividad
jihadista en el norte del Sinaí no es un desarrollo nuevo. Mucho antes del
golpe militar del 3 de julio de 2013, y de hecho antes de la caída del
presidente Hosni Mubarak en febrero de 2011, esta área se había convertido en
una zona sin ley en el que los jihadistas y los contrabandistas beduinos de
personas y mercancías llevaban a cabo sus actividades.
Ansar Bayt al Maqdis
surgió en este entorno jihadista ya existente en el período posterior a la
destitución de Mubarak.
En aquel momento, las
medidas de seguridad egipcias en la zona se redujeron drásticamente.
Ansar Bayt al Maqdis no
ha limitado sus actividades a la zona del Sinaí; sino que en cambio, ha
perpetrado directamente ataques contra objetivos israelíes. Recientemente, el
grupo decapitó a cuatro lugareños del Sinaí a quienes acusó de ser «espías
del Mossad». También llevó a cabo dos ataques con cohetes contra Eilat en
enero pasado.
La afirmación de los
vínculos entre Hamas y Ansar Bayt al Maqdis han sido planteadas en el pasado.
En septiembre, las fuerzas de seguridad egipcias afirmaron haber encontrado
uniformes y armas identificadas como pertenecientes a las Brigadas Izzadin al
Qassam de Hamás.
Vale la pena recordar que
el gobierno egipcio actual, desde su creación, ha tratado de vincular al
terrorismo jihadista salafista con los Hermanos Musulmanes en Egipto, como
parte de su estrategia para marginar y criminalizar a la Hermandad.
Las declaraciones
actuales que tratan de vincular directamente a Hamas con Ansar Bayt al Maqdis
pueden formar parte de esta estrategia más amplia.
Por su parte, Hamás niega
con indignación cualquier vínculo con el atentado con explosivos.
Pero, lo qué se puede
decir con mayor confianza es que hay, sin duda, una subcultura jihadista salafista
creciente y violenta que abarca el norte del Sinaí y el sur de Gaza – con
varias organizaciones que poseen miembros e infraestructura en ambos lados de
la frontera -.
Ansar al-Bayt sí Maqdis y
Shura Majlis al Mujahideen tienen ambos miembros en el Sinaí y Gaza. Los
túneles para el contrabando de mercancías y armas entre Gaza y el norte de
Sinaí están funcionando; a pesar de los intentos egipcios para destruirlos.
También es un hecho que
Hamas sabe de estos túneles y no hace ningún intento para actuar en contra de
ellos, beneficiándose económicamente con su presencia.
Desde este punto de
vista, las autoridades de Hamas en Gaza son culpables por omisión, al no actuar
en contra de la infraestructura de suministros y apoyo a las guerrillas
salafistas en el norte del Sinaí. Sean o no ciertas las afirmaciones menos
verificables, sobre los vínculos directos de Hamás con los jihadistas, tienen
una base.
Ante esta realidad,
tampoco es difícil de entender la determinación de Egipto de construir una
barrera física eficaz entre Gaza y el territorio egipcio.
¿Qué hay de la cuestión
del apoyo al Estado islámico? ¿Se deberían considerar a estos grupos jihadistas
como una manifestación sureña de la ola suní jinadista que está barriendo
actualmente Irak, Siria y cada vez más, el Líbano? Desde un punto de vista
ideológico, desde luego que sí.
Desde un punto de vista
organizacional, la situación es más compleja.
Según Aymenn Jawad al
Tamimi, un experto en grupos jihadistas, que actualmente tiene su base en el
Centro Interdisciplinario de Herzlía y en el Middle East Forum, ni Ansar Bayt
al Maqdis ni Shura Majlis al Mujahideen han jurado formalmente su alianza con
el califato establecido por el Estado Islámico en partes de Irak y Siria.
Sin embargo, Tamimi
confirmó que ambas organizaciones han expresado su «apoyo» al Estado
islámico y sus objetivos; en tanto que no se han subordinan a él a través de un
juramento de la lealtad.
Ansar Bayt al Maqdis es
conocido por mantener contactos con el Estado Islámico, que lo ha asesorado
sobre la mecánica de la ejecución de las operaciones. El Estado Islámico, por
su parte, ha declarado públicamente su apoyo a los jihadistas en el norte del
Sinaí, sin señalar a ningún grupo específico.
Tamimi señala la
existencia de dos grupos más pequeños y más oscuros en Gaza con más enlaces
directos con el Estado islámico.
Estos son Jamaat Ansar al
Dawla al Islamiya fi Bayt al Maqdis (El Grupo de Ayudantes / Partidarios del
Estado Islámico en Bayt al Maqdis), que lleva a cabo actividades de propaganda
desde Gaza y ayuda a enviar voluntarios a Siria e Irak, y el Batallón Jeque Abu
al Nur al Maqdisi, un contingente de Gaza, que está combatiendo junto con
Estado Islámico en esos países.
Por lo tanto, se puede
extraer una serie de conclusiones: En primer lugar, Hamas, con su tolerancia y
compromiso con los túneles de contrabando entre Gaza y el Sinaí, al menos
indirectamente, permite que las redes jihadistas, que operan estos túneles,
libren sus actividades de insurgencia contra Egipto – incluso si las afirmaciones
de un vínculo directo de Hamas con las actividades violentas en el Sinaí no han
sido aún probadas de forma concluyente -.
En segundo lugar, las
organizaciones más importantes dedicadas a esta insurgencia apoyan al Estado
Islámico, y son respaldadas por éstos últimos; aunque las primeras aún no hayan
jurado su lealtad y se hayan convertido en subordinadas directas de éstos
últimos.
El Estado Islámico
todavía no está en el norte del Sinaí, pero sus aliados cercanos lo están. Sus
actividades son toleradas por los gobernantes de Hamas de la Franja de Gaza –
siempre y cuando dirijan sus ataques hacia el exterior, en contra de Egipto e
Israel -.